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Importantes proyectos mineros se están desarrollando en países de América Latina

Importantes proyectos mineros se están desarrollando en países de América Latina que hasta ahora estaban al margen de la minería formal y a gran escala. El éxito de estas iniciativas podría contribuir a abrir las puertas a esta actividad en nuevos y atractivos mercados, donde todavía es vista con recelo.

 

América Latina tiene una peso protagónico en la industria minera. No por nada ha venido liderando en los últimos años el gasto en exploración, atrayendo en 2011 el 25% del total, según cifras del Metals Economics Group.

Países como Chile, Perú, México, son actores consolidados de este rubro, pero en el último tiempo se están sumando nuevas jurisdicciones que ven en la minería -siguiendo el modelo de los anteriores- una oportunidad de crecimiento y mejora para sus sociedades.

Son distritos emergentes en materia de actividad extractiva. Todavía con debates internos no resueltos y en muchos casos carentes de un marco regulatorio establecido en este campo, pero que tienen el potencial y la oportunidad de transformarse en actores relevantes, gracias al desarrollo de proyectos de clase mundial.

Uno de los casos más avanzados lo constituye Pueblo Viejo, en República Dominicana, el cual al cierre de esta edición ya se encontraba en su fase de puesta en marcha. Según cronograma, se esperaba iniciar la producción comercial en diciembre.

El yacimiento está ubicado en el distrito histórico de Cotuí, en la provincia de Sánchez Ramírez, a unos 100 km de la capital Santo Domingo, en el mismo sector donde se desarrolló la antigua operación minera que manejaba la mina Rosario Dominicana.

El proyecto está siendo administrado y será operado por Barrick Pueblo Viejo, una subsidiaria de Barrick Gold. En 2006, Barrick adquirió los activos de Placer Dome en todo el mundo, que incluían los derechos mineros de Pueblo Viejo. Para desarrollar este proyecto, Barrick se encuentra asociado con Goldcorp (40% de la propiedad).

La inversión requerida para la construcción de este depósito se eleva a unos US$3.800 millones.

Las cifras que maneja Barrick apuntan a obtener una producción media anual de oro, correspondiente a su 60% de participación, del orden de 625.000 a 675.000 onzas, con un cash cost total en su primer quinquenio de operación de US$300 - US$350 por onza.

APORTE

En el documento Análisis de los Efectos Económicos y Sociales del Proyecto Minero Pueblo Viejo, elaborado por el Centro de Responsabilidad Social en Minería (Centre for Social Responsibility in Mining, CSRM) de la Universidad de Queensland, Australia, y dado a conocer en junio último, uno de los aspectos abordados lo constituyen las oportunidades de desarrollo que se están presentando en América Latina y el Caribe, por efecto de la actividad minera.

Al respecto, el informe destaca que desde 2004 la contribución al PIB del sector minero de la región se ha triplicado desde US$100.000 millones a más de US$315.000 millones en 2010. “Si esta tendencia continúa (basado en la cartera actual de proyectos mineros) la cifra podría exceder los US$400.000 millones por año para 2020. Esto representaría una contribución histórica del 12,5% al PIB total de América Latina”, añade el estudio, sobre la base de datos de la Cepal.

Pero más allá de este aporte, el punto que subraya el CSRM es que el actual aumento de actividades mineras “representa una oportunidad única para mejorar las condiciones socioeconómicas de la región, asumiendo que el crecimiento del producto interno bruto representa la creación de valor agregado y riqueza económica”. En otras palabras, la materialización de nuevos proyectos mineros incrementa los recursos económicos disponibles por los Estados donde se ubican estos yacimientos; aumentan la demanda de los bienes y servicios que soportan tales actividades mineras; crean mejores oportunidades de trabajo e intensifican los esfuerzos para incrementar la productividad de los trabajos actuales. “Efectos que constituyen aspectos claves para el desarrollo del capital social”, concluye.

En el caso concreto de Pueblo Viejo se espera que el proyecto genere un valor agregado entre 2,4% a 2,9% del PIB de República Dominicana, vale decir unos US$1.232 millones por año, durante la primera década de operación, incluyendo los efectos directos e indirectos.

“Considerando que el PIB de República Dominicana ha aumentado de manera constante (a excepción de los años 2003 y 2004) de US$10.000 millones en 1990 a US$46.800 millones en 2009, un importante efecto puede ser su contribución a la estabilidad económica, al fortalecer el valor agregado nacional y disminuir el riesgo de fuertes caídas en el PIB”, puntualiza el estudio.

Asimismo, se estima que Pueblo Viejo podría exportar unos US$1.330 millones anuales, con lo cual su contribución al total de los envíos del país caribeño será de un 15% (estos cálculos se realizaron asumiendo un precio fijo del oro de US$1.400 por onza).

PANAMÁ

Otro caso emblemático es Panamá. En esta nación -más conocida hasta hora por ser la puerta que conecta los océanos Atlántico y Pacífico- se desarrolla uno de los proyectos cupríferos más grandes del mundo, medido por costos de capital y recursos: Cobre Panamá. De hecho al cierre de esta edición su controladora, la canadiense Inmet (80% de la propiedad, mientras que el otro 20% está en manos del consorcio KPMC) anunciaba un incremento del 27% en las reservas probadas y probables de mineral, a aproximadamente 11,9 millones de ton. El contenido estimado de oro también aumentó, en un 41%, a 7,3 millones de onzas.

Los recursos comprometidos para su construcción ascienden a cerca de US$6.180 millones, siendo así la mayor inversión privada realizada en la historia de este país.

El atractivo de este proyecto se ha manifestado, además, en el interés por parte de otras grandes compañías mineras por tomar el control de Inmet. A fines de noviembre su junta directiva rechazó una oferta no solicitada por parte de First Quantum Minerals, en tanto que analistas no descartaban la presentación de ofertas por parte de otros grandes actores del rubro, como Teck o Freeport McMoRan.

Una vez en operación comercial, la cual está prevista para 2016, la mina a rajo abierto produciría del orden de 266 mil toneladas anuales del metal rojo, y como subproductos: 87.000 onzas de oro, 1,5 millones de onzas de plata y 2.900 ton de molibdeno por año, según los datos vigentes hasta diciembre último.

El proyecto Mina de Cobre Panamá contempla tres yacimientos, los cuales serán explotados sucesivamente mediante la conformación de tres tajos a cielo abierto. El proceso se inicia con la extracción de las rocas con mineral de cobre. Estas rocas son transportadas a las plantas de trituración y de flotación.

El mineral molido se procesa a través de la flotación en tanque de celdas de 300 m2 para producir un concentrado más áspero (rougher) y relaves. El concentrado del mineral de cobre es conducido por medio de una tubería de lodos subterránea, desde la planta de flotación hasta las instalaciones del puerto en el Mar Caribe, desde donde se exportará por barco a varias fundiciones extranjeras.

Las rocas extraídas sin mineral de cobre se almacenarán en depósitos cercanos a los tajos, para su recuperación por medio de revegetación.

Una vez en operación, este proyecto convertirá a Panamá en uno de los principales exportadores de cobre en el mundo. Junto con ello, sentará las bases de un modelo de minería responsable. De hecho, en la compañía asumen como un reto “demostrar que la minería del siglo XXI es responsable ambiental y socialmente”.

CENTRO AMÉRICA

En el resto de Centro América otro de los países que ha abierto sus puertas a la inversión minera es Nicaragua. Clive Johnson, CEO y director de la minera B2Gold, que cuenta con dos faenas auríferas en producción en ese país -Limón y La Libertad- en entrevista que llevamos en esta edición de LATINOMINERIA, destaca el buen clima que ha encontrado en ese país, al punto que la compañía se ha transformado en uno de los mayores inversionistas en Nicaragua, “y nos hemos convertido en el tercer empleador más grande del país”, acota. B2Gold espera producir unas 200 mil onzas de oro en ese país en 2013.

Desde la Cámara Minera de Nicaragua (Caminic), han hecho hincapié que en el último tiempo las ventas de oro al exterior sólo son superadas en monto por las de café. Y producto del dinamismo que muestra el sector, avizoran que para 2015 la minería aurífera podría convertirse en el rubro número uno.

La producción en onzas troy del oro y la plata pasaron de 83.200 en 2009 a 186.910 en 2011, de acuerdo con balances oficiales.

“En exploración seguimos invirtiendo, garantizando así un crecimiento anual del 10%, y continuamos con las investigaciones en el área de geología”, señaló recientemente el vicepresidente de la entidad gremial, Denis Lanzas.

En otros países del istmo, sin embargo, el escenario es distinto. En Guatemala los empresarios del sector han manifestado su preocupación ante la resistencia de las comunidades a esta actividad, así como por el retraso en la aprobación de los permisos y las reformas a la Ley de Minería. Otro tema que generó ruido en 2012 fue la posibilidad de una modificación constitucional que permitiría al Estado participar con hasta el 40% en la propiedad de los nuevos proyectos extractivos, provocando inquietud entre inversionistas y empresarios.

Cabe destacar que en este país, luego de dos años de no otorgar licencias mineras, el Ministerio de Energía y Minas autorizó la exploración en los departamentos de Alta Verapaz, El Progreso, Zacapa, Jalapa, Jutiapa, Quiché y Santa Rosa.

Uno de los proyectos más relevantes en marcha lo constituye la mina de plata Escobal, de la compañía minera Tahoe Resources. Al tercer trimestre de 2012 el contrato EPCM del molino y las instalaciones presentaba un avance del 60%, en línea con el cronograma y el presupuesto, según informó la empresa; en tanto que el desarrollo subterráneo presentaba un avance de 55%. El presupuesto de capital de este emprendimiento asciende a US$327 millones.

En la vecina Honduras, en tanto, la Asociación Nacional de Industriales (Andi) ha urgido al Congreso Nacional la aprobación de una nueva Ley de Minería, con el objetivo de atraer inversión extranjera al rubro. Adolfo Facussé, presidente de la entidad, señaló a medios locales que "Honduras tiene un gran potencial minero, pero su explotación debe regularse”.

En 2011 el valor exportado de oro, plata, plomo, zinc, óxido de hierro y otros alcanzó unos US$238 millones, según cifras de la Asociación Nacional de Minería Metálica de Honduras (Anamih) y el Banco Central de esa nación (BCH).

ECUADOR

La convención PDAC 2012 sirvió de caja de resonancia para la ceremonia mediante la cual el Gobierno ecuatoriano firmaba en Quito el primer contrato de explotación para una iniciativa de minería a gran escala en su territorio: el proyecto de cobre Mirador, impulsado por la firma de capitales chinos Ecuacorriente.

En esa oportunidad el presidente Rafael Correa afirmó en Ecuador que se iniciaba “una nueva era". No obstante, a pesar del gran potencial geológico que posee el país y la presencia de una serie de emprendimientos, el camino ha resultado más empedrado que lo previsto.

Durante buena parte de 2012 el Gobierno y la minera Kinross han estado en un constante “tira y afloja” en la negociación para dar luz verde al segundo convenio de explotación para un gran yacimiento en el país andino: la futura faena aurífera Fruta del Norte. Mientras se busca llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes, la multinacional continúa avanzando en estudios para optimizar FDN.

Entre tanto, la minera Iamgold optó por vender a la canadiense INV su proyecto Quimsacocha. A fines de año la compañía International Minerals Corporation (IMC) anunciaba una decisión similar, comunicando que se desprendía de sus concesiones Río Blanco y Gaby en la provincia ecuatoriana del Azuay.

Condiciones como el pago de regalías anticipadas, el margen de soberanía del Estado para tener al menos el 50% de las utilidades mineras, y el impuesto a las ganancias extraordinarias, han constituido algunas de las principales piedras de tope entre el gobierno y los privados. La solución a estas discrepancias por ambas partes constituiría un importante aliciente para la inversión minera.

De esta forma el escenario minero en la región muestra que hay grandes oportunidades para seguir creciendo y desarrollando la minería, pero contar con los recursos geológicos o financieros no es suficiente. Demostrar los beneficios sociales que genera la minería responsable y formal es clave; los proyectos que hoy se están materializando en los nuevos países que han abierto sus puertas a la minería moderna, sin dudas serán un referente.



Fuente / LATINOMINERÍA

 

 

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