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¿Qué le pasaría a Colombia sin hidrocarburos?

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Por: Juan Camilo Quintero

Lanzar ideas perfectas y tal vez utópicas en el corto y mediano plazo sin contextualizar los impactos, al parecer, se ha convertido en un tiquete para sumar votantes emocionales y despistados. Las elecciones por lo general se mueven en la emocionalidad, lo cual no es buen augurio; ha sido la oportunidad para que el populismo llegue al poder en buena parte del mundo. Y es que cuando esto pasa, la manipulación del electorado permite que se oculten impactos de las propuestas. Veamos una sola para que comprendamos la gravedad de lo dicho.

En la actualidad, Colombia es el país 144 en emisiones entre 184 países. Una cifra que nos deja bien parados frente al porcentaje de emisiones globales; sin embargo, se reconoce el impacto de los hidrocarburos en las emisiones y el calentamiento global. Esto nos enfrenta a que el país requiere hacer una transición energética y desarrollo de nuevas inversiones que le den sostenibilidad fiscal. El petróleo y el gas natural son la fuente estructural de nuestras finanzas.

Según el último informe de la Asociación Colombiana de Petróleo (ACP), esta industria espera recibir $84 billones de inversión y generará $105 billones en ingresos para la Nación en el próximo período presidencial. Esto siempre y cuando se mantenga una producción promedio de 750.000 barriles por día y 1.300.000 millones de pies cúbicos de gas por día. Con este dinero se espera financiar el 65 % del presupuesto anual de la educación pública en Colombia y el 40 % de los costos de los programas solidarios que llegan diario a más de 4 millones de familias, según la ACP. De otro lado, en 2021 se ejecutaron más de 2.100 proyectos de regalías por más de $11 billones.

Ahora bien, una suspensión inmediata de la inversión en el sector, como se ha ventilado en el debate, traería enormes consecuencias en materia de pobreza, inflación, devaluación, tasas de interés, sin mencionar el caos que semejante desinversión social generaría en nuestra sociedad. Si la propuesta de congelar nuevos desarrollos se lleva a cabo en el corto plazo, el impacto en materia de ingresos para el 2026 es que la Nación dejará de recibir solo en ese año $13 billones y para el 2032 pasaremos de $22 billones de ingresos a solo $9 billones.

El próximo presidente debe plantear una política estructural para hacer la transición urgente que necesitamos, pero más importante es convocar un pacto por la priorización de sectores que nos permitan encontrar un camino sensato para nuevos ingresos que sustituyan el petróleo y el carbón. Este se deberá hacer sí o sí, pero no podemos olvidar que lograr este cambio tendrá un impacto real e inmediato no solo en materia de combustibles, sino también para algunos fertilizantes, plásticos, pinturas, entre otros miles de productos que dependen de los fósiles. Creo que para esta transición la minería bien hecha debe promoverse, sobre todo la necesaria para la transición energética.

Fuente: Elcolombiano.com